martes, 10 de noviembre de 2009

FIDO.EL PERRO ABANDONADO QUE SIEMPRE ESPERÓ


-SU AMO NUNCA VOLVIÓ.
-FIDO AL FINAL MURIÓ DE PENA.
-NO ABANDONEIS NUNCA A AQUELLOS QUE OS AMAN SEAN PERROS O HUMANOS.
Noviembre es un mes tristón porque los días son más cortos, llueve y hace frío. Además,como si fuera poco,Óscar me apenó aún más cuando me contó la historia de Fido,el perro que su amo había recogido en casa.
Fido era un perro grandullón y muy afectuoso que terminó abandonado en una carretera no se sabe porqué. Fido estuvo ahí varios días a la intemperie con lluvia y con sol,sin comer ni beber, arriesgando su vida al borde de la carretera.
Su amo lo dejó un día ahí sin decirle ni adiós. Fido pensó que había tenido un contratiempo. Como amaba a su amo,como su amor era incondicional, como hubiera dado la vida por él,esperó y esperó.
No pasó por su imaginación que su amo pudiera dejarlo en una gasolinera. Tanto es así que esperó días y días inútilmente. Padeció hambre y sed sin moverse pensando que a su amo le había pasado algo tan grave de no poder volver.
Fido llegó al máximo de su debilidad al pasar los días.
Su amo no volvió a por él.
Fido pensó,que al no volver,su amo había muerto,y sintió tanta pena que decidió morir también él. Se tendió exhausto en el polvo de la carretera esperando que un camión acabara con su vida.
Varias personas se acercaron a él para llevárselo, pero él les gruñía porque no había perdido la esperanza de que volviera aquél a quién amaba.
Cuando lo vio el amo de mi amigo Óscar pensó que estaba muerto. Paró el coche y lo cogió en sus brazos. Apenas respiraba. Supo que se llamaba Fido porque su nombre estaba escrito en el collar.
Lo llevó a un veterinario y luego a su casa donde lo acomodó cerca de la chimenea. Óscar se tendió junto a él lamiéndole el hocico para que se animara.
Pero no hubo nada que hacer. Fido no comía ni bebía ni abría los ojos.
Fido fue encontrado muerto una mañana. Tenía esa sonrisa de perro que solo los buenos perros son capaces de esbozar.
Quizá sonreía porque había soñado que su amo volvía a buscarle en aquella carretera.
Fido ahora está enterrado debajo de un árbol.
Fido murió de amor.
Los humanos no mueren de amor.
De todas formas,queridos amigos perros y humanos,no abandonéis nunca a quién os ama. Si tenéis que iros,explicarle porque os vais,vuestro perro lo entenderá y confiárselo a otra persona.
Puede que se muera de dolor igualmente pero al menos comprenderá el motivo por el que lo habéis dejado.
Lo sé,amigos,que es una historia triste pero estoy segura que Lupo habrá venido a buscarlo y lo habrá llevado al jardín de Francisco donde habrá encontrado aotros perros felices.
Cuando vayamos al Mundo del otro Lado seguro que le veremos.

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